Wilderness reunió a una comunidad cercana en torno a la naturaleza, la conservación y una hospitalidad más consciente, en un encuentro íntimo inspirado en los paisajes y la vida salvaje africana.
África ha sido, durante generaciones, una fuente inagotable de inspiración. Sus paisajes imponentes y la intensidad de su vida salvaje han marcado la mirada de artistas, fotógrafos y viajeros. Ellos encuentran en el continente una forma distinta de entender el mundo. Bajo esa premisa nació Stories from the Wild, una experiencia creada por Wilderness que, por un día, trasladó toda esa narrativa a Valle de Bravo.

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Más que un evento, se trató de un ejercicio de conexión: con la naturaleza, con el entorno y con una forma de viajar más consciente. Además, fue una reunión para vivir un encuentro donde el tiempo parecía desacelerarse. Así, se dejaba espacio para observar, compartir y reconectar desde un lugar más profundo y auténtico. Por cierto, durante la jornada surgieron muchas Stories inspiradas verdaderamente from the Wild.
Te contamos cómo se vivió Stories from the Wild entre naturaleza, hospitalidad y comunidad
¿Qué es Wilderness?
Desde 1983, Wilderness se ha dedicado a la conservación y restauración de la naturaleza y la vida silvestre en África a través de experiencias de viaje transformadoras. Con más de 60 campamentos en algunos de los ecosistemas más relevantes del continente, la compañía opera bajo un modelo de turismo regenerativo. Este modelo impulsa la conservación, apoya a comunidades rurales y protege especies en peligro. Sin duda, ha sido el telón de fondo perfecto para crear nuevas Stories reales desde the Wild africano.

A través de iniciativas como Wilderness Trust y Children in the Wilderness, la marca continúa desarrollando proyectos enfocados en educación, investigación, desarrollo comunitario y soluciones innovadoras para reducir el impacto ambiental.
Un safari reinterpretado en Valle de Bravo
El escenario fue El Ranchito, propiedad del fotógrafo de fauna silvestre Diego Rodríguez, un espacio que, por su arquitectura y entorno, logró evocar la esencia de un safari sin salir de México. Tras múltiples viajes a África junto a Wilderness, Rodríguez encontró la manera de traducir esa experiencia a un contexto cercano. De hecho, uno podría pensar en estas vivencias como auténticas Stories nuevas from the Wild reinterpretadas en territorio nacional.

La jornada comenzó en Anatol, en Polanco, con un coffee break que marcó el punto de partida antes de dejar atrás la ciudad. Desde ahí, Mercedes-Benz encabezó el recorrido hacia Valle de Bravo a bordo de modelos como la Clase G 500, G 580, G 63 y GLS 450. Así, el trayecto acompañó de forma natural la transición hacia un entorno cada vez más conectado con la naturaleza.

Hospitalidad, detalle y una narrativa compartida
La llegada a El Ranchito marcó un cambio de ritmo inmediato. La bienvenida, sutilmente inspirada en África, se reflejó en detalles como bebidas con gin del Delta del Okavango. También se notó una cuidada curaduría del espacio, alineada con la estética de los campamentos de Wilderness. En todo momento, la atmósfera transportaba a las personas a las Stories que uno esperaría encontrar from the Wild y sus paisajes inspiradores.
El propio Diego Rodríguez, junto a Clara Del Castello, compartieron la visión de la marca: una hospitalidad centrada en la conservación, la conexión con lo local y una experiencia más consciente. Además, la proyección del video We Are Wilderness terminó de enmarcar el encuentro, anticipando lo que vendría después.

Antes de sentarse a la mesa, los invitados recorrieron el espacio y lo hicieron suyo. Al aire libre, una mesa larga reunía guiños sutiles a África —como frases en setswana— con un menú que integraba sabores locales bajo una lógica farm-to-table, utilizando ingredientes del propio rancho.
Por eso, la comida se convirtió en uno de los momentos más memorables. La conversación, el entorno y la cocina fluyeron de manera natural. También en este escenario se vivieron, sin duda, momentos dignos de Stories born from the Wild directamente en Valle.
Fotografía, memoria y un cierre personal
El cierre tuvo lugar en la casa de cristal, donde una exposición fotográfica de Diego Rodríguez retomó la esencia de sus expediciones por África. Las imágenes, cargadas de narrativa, conectaban con lo vivido a lo largo del día y funcionaban como un puente entre continentes, muy al estilo de las grandes Stories recopiladas from the Wild africano.

Como recuerdo, cada invitado recibió una fotografía firmada por el artista, parte de una selección seriada capturada en África. Un gesto que transformó la experiencia en algo tangible y profundamente personal. El regreso a la Ciudad de México, nuevamente a bordo de Mercedes-Benz, mantuvo ese mismo ritmo pausado con el que inició la jornada.
Stories from the Wild no fue solo un evento, sino un recordatorio de por qué África sigue siendo uno de los destinos más transformadores del mundo, y de cómo su esencia puede encontrarte incluso en los lugares más inesperados.


