Cuando Japón se sirve en una olla humeante.
Si buscas shabu-shabu en CDMX, Yoshimi demuestra que esta tradición japonesa va mucho más allá de una comida caliente. Pero, más que un platillo, es un ritual. El tiempo pasa lento y la conversación también forma parte de la experiencia.
Los ingredientes se cocinan apenas unos segundos en un caldo humeante; cada comensal decide el punto exacto de cocción y la mesa se convierte en un espacio compartido.
Simplemente hermoso.


Esa tradición inspira el nuevo menú omakase de Yoshimi, el restaurante japonés de Hyatt Regency Mexico City.
Disponible durante julio, agosto y septiembre, la chef Miriam Moriyama presenta una edición limitada dedicada por completo al shabu-shabu. El recorrido explora cuatro caldos inspirados en distintas regiones de Japón y pone en primer plano la temporalidad, el producto y la hospitalidad japonesa.
Aunque suele asociarse con el invierno, el shabu-shabu encuentra un lugar natural durante la temporada de lluvias. Su nombre proviene de la onomatopeya que reproduce el movimiento de la carne al pasar por el caldo —shabu, shabu— y resume la esencia del platillo: una cocción breve que preserva la textura y el sabor de cada ingrediente.
A diferencia de otros hot pots asiáticos, aquí el caldo no busca dominar la preparación, sino acompañar con delicadeza la calidad del producto.
¿Qué es el shabu-shabu?
Si el sushi representa la precisión de la cocina japonesa, el shabu-shabu encarna su lado más cálido y doméstico. Nacido en Osaka a mediados del siglo XX e inspirado en antiguas tradiciones de hot pot, este platillo toma su nombre de la onomatopeya que reproduce el sonido de la carne al deslizarse en el caldo: shabu, shabu. La dinámica es sencilla: una olla de dashi al centro de la mesa, finísimas láminas de carne, vegetales de temporada y cada comensal va cocinando su propia porción durante apenas unos segundos.

La experiencia comienza con un caldo de perfil limpio y delicado; nosotros elegimos el elaborado con yuzu, el cítrico japonés que aporta frescura y un ligero amargor. Conforme avanza el menú, cada preparación revela una personalidad distinta: algunas privilegian el umami, otras desarrollan notas más profundas o ligeramente dulces, construyendo un recorrido gastronómico donde un mismo corte adquiere matices completamente distintos según el caldo que lo envuelve.
Más tarde, la recomendación de la mismísima chef Miriam Moriyama es la de escalar el sabor de tu elección de shabu shabu. Por ejemplo, después del primer caldo sutil, elegimos uno servido con res, cerdo, y un caldo ligeramente más picante, lleno de sabor.
Un Japón diferente en CDMX
En la Ciudad de México, la cocina japonesa suele asociarse con barras de sushi y menús omakase centrados en pescado. Yoshimi propone mirar hacia otra de las grandes tradiciones culinarias del país: aquella que sucede alrededor de una olla compartida y que privilegia la interacción entre los comensales tanto como la calidad de los ingredientes.
Para quienes buscan shabu-shabu en CDMX, este menú temporal ofrece una aproximación auténtica a una de las tradiciones más entrañables de la cocina japonesa.
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Más que sorprender con extravagancias, este nuevo menú apuesta por algo mucho más difícil de conseguir: demostrar que el confort también puede ser una experiencia gastronómica sofisticada. Y que, a veces, la mejor forma de conocer Japón no está en una barra de sushi, sino alrededor de un caldo humeante.


¿Dónde está Yoshimi?
Al interior del hotel Hyatt Regency Mexico City: Campos Elíseos 204, Polanco
IG: @yoshimi_mx


