Cómo se diseña, prueba y consume la comida en la primera misión tripulada que rodeó la Luna en más de cinco décadas: Artemis II
Durante 10 días, 1 hora y 32 minutos, la nave Orion realizó un recorrido alrededor de la Luna y fue el primer vuelo a la luna desde 1972. Esta fue la misión histórica de Artemis II que despegó el 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy con cuatro astronautas a bordo: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen en el primer vuelo tripulado del programa Artemis.
Es un hito para la historia pues marca el regreso de la exploración humana a la luna desde el programa Apollo.

Todo esto fue esencial para asegurar la seguridad humana antes de los alunizajes previstos y para el establecimiento de una presencia permanente en el satélite y futuras misiones a Marte. Con diez días en el espacio alrededor de la Luna, parte muy importante para mantener a los cuatro astronautas es la alimentación.
¿Qué come un astronauta en la Luna? Nosotros te contamos.
Conoce todo sobre el menú y la comida de la misión Artemis II
¿Cómo se diseña la comida de astronautas en NASA?
La alimentación de Artemis II se desarrolla en el Space Food Systems Laboratory del Johnson Space Center. Allí, la NASA diseña sistemas completos de consumo espacial.

Ahí se integran alimentos, empaques, hardware de preparación y consumo bajo estrictas condiciones de estabilidad, seguridad microbiológica, valor nutricional y compatibilidad con microgravedad. Los astronautas participan en pruebas desde la Tierra, evaluando los alimentos antes de definir el menú final.
Los alimentos se clasifican en tres tipos: termoestabilizados, rehidratables y listos para comer. Esto permite que todo el sistema funcione sin cocina y sin dependencia de recursos externos.
¿Cómo cambia el sabor en el espacio?
En microgravedad, el cuerpo humano cambia su funcionamiento. Los fluidos se desplazan hacia la parte superior del cuerpo, lo que genera una sensación constante similar a congestión nasal. Como el olfato es clave en la percepción del sabor, los alimentos se sienten más planos o menos intensos cuando los astronautas los comen.

Por eso, los menús espaciales se diseñan con sabores más intensos de lo habitual: más sal, más especias, más acidez. No por estética culinaria, sino para compensar la reducción sensorial del cuerpo y mantener el apetito en un entorno muy cerrado y de muchos días.
¿Cómo comen los astronautas dentro de la nave Orion?
Dentro de la nave Orion no existe cocina. El sistema de alimentación está completamente diseñado para operar en microgravedad.
Los alimentos llegan en paquetes sellados individuales. Los deshidratados se rehidratan con agua potable de la nave mediante un sistema integrado. Algunos se calientan con un dispositivo portátil tipo “briefcase food warmer” y todos se consumen directamente desde el empaque. No hay platos ni cubiertos tradicionales. Todo está diseñado para evitar migajas, líquidos sueltos o partículas flotantes que podrían interferir con los sistemas de la nave.

Antes del vuelo, los astronautas entrenan este sistema dentro de una réplica de la nave Orion en el Johnson Space Center. Ahí practican cómo rehidratar alimentos, usar el calentador portátil y manipular los empaques en condiciones simuladas de microgravedad. Comer en el espacio no es algo automático, es una habilidad operativa que entrenan los astronautas como parte de la misión.
El menú de Artemis II: 189 alimentos en sistema de misión
El sistema de alimentación de los astronautas incluyó aproximadamente 189 alimentos y bebidas que fueron seleccionadas junto con la tripulación. La lógica no es tanto gastronómica, sino operativa. Se busca garantizar la nutrición completa, estabilidad emocional y continuidad de hábitos en el aislamiento que viven los astronautas.
Los alimentos no se consumen de forma libre, sino organizados en kits por días dentro de la misión. Esto permite la planificación sin improvisación en la nave.

El menú incluye brisket de res, mac and cheese, quiche de verduras, couscous con nueces, granola, sopas rehidratables, vegetales y postres como galletas, cobblers y pudines. También se incluyen alimentos tipo untable. Estos están pensados para evitar migas y facilitar el consumo en microgravedad.
Las tortillas son uno de los elementos clave del sistema porque sustituyen al pan sin generar migas, uno de los mayores riesgos dentro de la nave. Además, las bebidas como café, té o cacao están estrictamente limitadas por peso y volumen. Por eso, hay raciones controladas para cada astronauta.
Incluso el consumo diario está regulado. En la misión Artemis II, la alimentación no funciona como un momento del día. Más bien, funciona como parte del sistema de soporte vital de la nave y de los astronautas porque busca mantener el rendimiento físico, sostener la concentración y ayudar a regular la rutina en un entorno artificial.
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