El vino en lata es una realidad y tenemos 5 que son de gran calidad.
Durante mucho tiempo, beber vino implicaba seguir cierto ritual: elegir una botella, encontrar el sacacorchos y buscar las copas correctas. La lata cambia esas reglas sin modificar lo verdaderamente importante. Protege el líquido de la luz, se enfría rápidamente y permite llevar una porción más pequeña a lugares donde el vidrio resulta poco práctico.
Las bodegas mexicanas ya entendieron las posibilidades del formato. Hoy existen rosados de baja intervención, blancos ligeramente carbonatados y etiquetas de casas reconocidas que pueden abrirse en un picnic, junto a la alberca o durante una comida informal. Estos son cinco buenos puntos de partida.
Monte Xanic Rosé

Una de las incorporaciones más recientes viene de Monte Xanic. Su Rosé en lata conserva el vino que la bodega produce con grenache del Valle de Ojos Negros, Baja California. Tiene aromas de fresa, frambuesa, durazno, toronja y flores blancas, además de una ligera efervescencia que desaparece al servirlo. La lata contiene 237 mililitros, tiene 12.2% de alcohol y cuenta con certificación vegana. Conviene tomarlo a 8 °C y vaciarlo en un vaso ancho para dejar que se abra.
Rosadito

Una de las marcas que ayudó a poner el formato sobre la mesa fue Rosadito, presentado como el primer vino rosado mexicano en lata. Inspirado en el estilo de la Provenza, es un vino de baja intervención, cuerpo ligero, carácter afrutado y acidez brillante. Su perfil relajado funciona solo, pero también puede acompañar tacos, tostadas y otros platos cotidianos que rara vez aparecen en los manuales de maridaje. Cada lata contiene 250 mililitros y tres equivalen a una botella convencional.
Pardiez Spritz

Pardiez juega en una categoría ligeramente distinta. No es un vino tranquilo trasladado a una lata, sino un spritz listo para beber preparado con vino del Bajío mexicano y agua con gas. Se encuentra en una versión blanca de uva macabeo con flor de saúco y otra rosada de malbec con frutos rojos. Ambas vienen en 236 mililitros, tienen 8.5% de alcohol y pueden tomarse directamente, aunque mejoran con hielo, fruta fresca o una rodaja de limón.
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Alpaca

Producido por Vinos Plata en el Valle de Guadalupe, Alpaca se encuentra en versiones blanco y rosado. El blanco, elaborado con sauvignon blanc, no pasa por barrica y recibe una ligera carbonatación que acentúa su frescura. En nariz aparecen cítricos y frutas tropicales como piña, guayaba y durazno, por lo que encuentra buenos compañeros en ceviches, ostiones, tiraditos y ensaladas. El rosado parte de sangiovese y se mueve entre fresas, cerezas, flores y una acidez amable.
The Wind Effect

Desde Querétaro, The Wind Effect nació con una idea clara: sacar el vino de la mesa y llevarlo a la playa, la montaña, los parques y los planes al aire libre. Su sauvignon blanc se presenta en una lata de 235 mililitros, una cantidad cercana a dos copas. Es una alternativa especialmente práctica para quienes buscan un blanco individual que pueda enfriarse rápido y abrirse sin utensilios. La marca también ha llevado otros estilos al mismo formato, incluidos rosados, tintos y vino naranja.
La lata no pretende reemplazar todas las botellas ni terminar con el gusto por servir el vino en copa. Su verdadero atractivo está en ampliar las ocasiones: permite abrir solo lo necesario, llevarlo con facilidad y beber algo bien hecho sin convertir cada copa en una ceremonia.


