Conoce los restaurantes de fine dining que debes visitar aunque sea una vez en la vida.
El fine dining mexicano dejó de tener una sola forma. Lo que tal vez inició centralizado en la ciudad de México, hoy abarca todo nuestro territorio con propuestas en todo el país a las que vale la pena viajar con el sencillo objetivo de probar un restaurante. Hoy el fine dining en México comienza con los sabores familiares de Jalisco, recorre el paisaje de Veracruz, se detiene en los ingredientes de temporada de la CDMX y mira hacia las cocinas del noreste y la península de Yucatán.
Esa diversidad se reúne en los nominados la categoría Mejor Fine Dining, presentada por S.Pellegrino, de los Premios MexBest 2026. Este año los nominados son Alcalde, EM, Rosetta, Koli y Huniik, cinco restaurantes que entienden la alta cocina desde lugares completamente distintos. Cinco restaurantes que debes probar, por lo menos, una vez en la vida, aunque los restaurantes con menú degustación deben probarse cada año para conocer cómo el chef ha renovado y mejorado su propuesta.
Conoce los cinco menús de fine dining indispensables en nuestro país este año.
Alcalde

En Guadalajara, Paco Ruano construyó una cocina que se siente cercana incluso cuando detrás existe una enorme precisión. Alcalde abrió en 2013 bajo la idea de una “cocina franca”: platos apegados a las estaciones, al producto y a los sabores que el chef aprendió de su madre y abuela. Su paso por cocinas como Mugaritz, El Celler de Can Roca y Noma afinó la técnica, pero el punto de partida continúa siendo Jalisco y una manera directa, libre y sin demasiados adornos de cocinar.
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EM

El restaurante de Lucho Martínez atraviesa una etapa especialmente personal. Después de años de explorar distintos productos y lenguajes, EM dirige ahora la mirada hacia Veracruz, el lugar de origen del chef. Su menú de degustación recorre simbólicamente el estado entre el mar, la selva, los ríos, las montañas y los mercados, sin intentar copiar las recetas del pasado. La idea es usar esa memoria como punto de partida para contar un Veracruz actual desde una mesa íntima en la colonia Roma.
Rosetta

La propuesta de Elena Reygadas demuestra que el fine dining también puede sentirse espontáneo. En lugar de un recorrido rígido, Rosetta trabaja con una carta que cambia constantemente según la temporada y lo que llega de pequeños productores mexicanos. Las verduras tienen un lugar importante, al igual que las pastas hechas en casa, los panes y una cocina que cruza referencias italianas con ingredientes locales. Todo sucede dentro de una antigua casa de la Roma Norte que conserva el encanto de una comida larga entre plantas, flores y sobremesa.
Koli

En San Pedro Garza García, Koli lleva el noreste de México a un menú de degustación. El proyecto de los hermanos Rivera Río parte de los sabores, las historias y las costumbres de una región que no siempre ocupa el centro de la conversación gastronómica nacional. Su nombre significa “abuelo” en náhuatl, una pista de la importancia que tienen la familia y la memoria dentro del restaurante. Su temporada actual, Geometría, juega con el producto, el fuego, las temperaturas y las texturas para darle una lectura contemporánea a ese territorio.
Huniik

Con solo 16 lugares y una cocina completamente abierta, Huniik borra la distancia entre quien prepara cada plato y quien se sienta a probarlo. Desde Mérida, Roberto Solís presenta una cocina yucateca personal que trabaja con ingredientes locales, temporadas y pequeños productores de la región. El espacio, diseñado por el artista cubano Jorge Pardo, acompaña esa cercanía y convierte la cena en una conversación alrededor de la cocina. Aquí, las recetas y los sabores conocidos de Yucatán no permanecen quietos: se transforman sin perder de vista su origen.
Alcalde, EM, Rosetta, Koli y Huniik confirman que la alta cocina mexicana no depende de una fórmula. Cada restaurante habla con el acento de su región y encuentra su propia manera de convertir el territorio, la técnica y los recuerdos en algo que puede servirse sobre la mesa.


