Durante seis meses, el restaurante de Andoni Luis Aduriz convierte la gastronomía en un ejercicio de duda, exploración y pensamiento.
En Mugaritz, cada temporada es, por definición, irrepetible. No hay continuidad ni nostalgia: lo que sucede aquí está diseñado para existir durante seis meses y desaparecer. Desde 1 de mayo hasta el 25 de octubre de 2026, el restaurante en San Sebastián reapertura con una nuevo menú que, como cada año, es resultado de un proceso de investigación, exploración y desarrollo creativo que se extiende por el mismo periodo de tiempo que dura en mesa.

Lejos de plantearse únicamente como una experiencia gastronómica, Mugaritz vuelve a posicionarse como un espacio de pensamiento. En esta ocasión, el equipo liderado por Andoni Luis Aduriz creó el menú alrededor de un concepto tan cotidiano como complejo: los “lugares comunes”.
Esas ideas que damos por sentadas: el gusto, el placer, la satisfacción, el lujo o la creatividad y que, al ser observadas con detenimiento, revelan fisuras, contradicciones y nuevas posibilidades. Aquí, la cocina no busca confirmar certezas, sino ponerlas en duda.
La temporada en Mugaritz podrá disfrutarse a través de servicios exclusivos de viernes a domingo, reforzando el carácter limitado de una experiencia que, como cada año, está pensada para existir solo durante un periodo concreto y bajo sus propias reglas.
Una experiencia que va más allá del plato

La propuesta de Aduriz y su equipo para 2026 se construye como un recorrido de entre 23 y 25 momentos que transitan entre lo sensorial y lo conceptual. A lo largo de la experiencia, el comensal se enfrenta a una sucesión de bocados, juegos, dinámicas e incluso rituales que rompen con la lógica tradicional del restaurante. No se trata únicamente de comer, sino de participar: cuestionar, interactuar y dejarse llevar por una narrativa que utiliza la cocina como lenguaje.
El menú es el resultado de seis meses de trabajo en los que el equipo investiga, prueba y descarta decenas de ideas hasta dar forma a la experiencia final. En ese proceso conviven algunas de las líneas de investigación más características de Mugaritz, como la fermentación y la germinación, presentes en distintas elaboraciones. Más que técnicas, funcionan como herramientas para explorar nuevas formas de entender los ingredientes y su transformación.

Esta aproximación ha llevado al restaurante a cruzar fronteras fuera de la gastronomía. En 2026, Mugaritz ha sido invitado por la Universidad de Stanford a desarrollar una residencia artística, convirtiéndose en el primer cocinero convocado por la institución. Un reconocimiento que refuerza su papel como referente en la intersección entre cocina, ciencia y pensamiento.
Un proceso creativo colectivo y en constante diálogo
El desarrollo de esta temporada no ocurre en aislamiento. Como parte de su metodología, Mugaritz ha incorporado a distintos perfiles ajenos a la gastronomía en ensayos y sesiones de contraste, ampliando la mirada del equipo y enriqueciendo el resultado final.
Entre ellos, la artista María Arnal, el cocinero y creador Pablo Albuerne, el escritor Harkaitz Cano, el científico Juan Manuel García, el sociólogo Iñaki Martínez de Albéniz, el diseñador Jorge Primo, el ilustrador Pedro Perles y el bailarín Jon Maya, entre otros.
Este cruce de disciplinas no busca intervenir directamente en los platos, sino tensionar las ideas detrás de ellos. El resultado es una experiencia que no solo se come, sino que también se piensa, donde incluso dinámicas como un juego de cartas concebido desde el propio lenguaje de Mugaritz forman parte del recorrido.
De lo dulce a lo líquido: colaboración con Albert Adriàcolaboraciones y piezas únicas
La temporada 2026 suma además una colaboración especial en el apartado dulce junto a Albert Adrià, una de las figuras más influyentes de la cocina contemporánea. El postre, desarrollado de manera conjunta, es resultado de un proceso de trabajo compartido que refleja la voluntad constante de Mugaritz por expandir sus propios límites, particularmente en el terreno de la repostería.

En paralelo, el maridaje vuelve a ocupar un papel central con Vis à Vis, una colección de bebidas inéditas desarrolladas en colaboración con bodegas y productores. Este proyecto, impulsado desde hace cuatro años, suma ya casi medio centenar de referencias únicas que, al igual que el menú, solo pueden disfrutarse en el restaurante y durante esta temporada debido a su producción limitada.
Una experiencia que comienza antes de abrir
Como parte de la apertura, Mugaritz realizará su ensayo general el próximo 30 de abril. En esta ocasión, cinco personas junto a un acompañante podrán asistir a través de un sorteo activo en redes sociales y newsletter.
Del 13 al 17 de abril, los perfiles de Instagram del restaurante y de Andoni Luis Aduriz lanzarán un reto diario. Entre todas las personas participantes, se seleccionará a quienes tendrán la oportunidad de convertirse en los primeros comensales de la temporada.
“Mugaritz es algo frágil y fugaz, que no vuelve a repetirse. No se trata solo de venir a comer, sino de repensar qué significa sentarse a la mesa”, señala Andoni Luis Aduriz.
Fiel a su naturaleza efímera, Mugaritz vuelve a recordarnos que lo suyo no es la permanencia, sino el instante: una invitación a dejarse sorprender, a cuestionar lo establecido y a dudar, incluso, de aquello que parecía seguro.


