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¿Qué es el Dry January?
Dry January es un desafío que propone pasar enero sin alcohol. Lo importante no es “castigarte” por lo que tomaste en fiestas, sino usar 31 días como laboratorio personal: dormir mejor, gastar menos, entrenar más a gusto, o simplemente comprobar qué tanto tomas por costumbre.

La versión “oficial” del reto está impulsada por Alcohol Change UK, una organización del Reino Unido que lo convirtió en campaña pública y creó herramientas de acompañamiento (como su app y correos de seguimiento).
El origen: una media maratón y una idea que se contagió
La historia que más se cita —y la que cuenta la propia organización detrás del reto— empieza en 2011. Emily Robinson se apuntó a su primer medio maratón (en febrero) y, para entrenar con menos fricción, decidió dejar el alcohol durante enero. Lo que no esperaba era lo social: además de sentirse con más energía, se dio cuenta de que a la gente le intrigaba muchísimo “cómo se vive” un mes sin tomar.

Un par de años después, esa experiencia se transformó en campaña: el primer Dry January “oficial” se lanzó en 2013, cuando la iniciativa se formalizó desde la organización (en ese momento, Alcohol Concern; hoy Alcohol Change UK).
¿Por qué enero? Porque es el mes más fácil para empezar (y el más retador para sostener)
No es casualidad. Enero ya venía cargado de “nuevos comienzos” y, además, es el mes donde mucha gente intenta recortar gastos, recuperar rutinas y volver a dormir como humano. La campaña se montó sobre ese momento cultural: no inventó el impulso, le puso estructura y acompañamiento.
Y sí: hay antecedentes. Algunos textos y medios mencionan un precedente en Finlandia durante 1942, cuando se promovió un “enero sobrio” (Raitis Tammikuu) en un contexto de guerra y racionamiento. No es el origen directo del reto moderno, pero es una prueba de que la idea —pausar el alcohol un mes— lleva décadas rondando.

¿Y sí sirve? Lo que reportan quienes lo hacen
Más allá de la narrativa bonita, hay evaluaciones que apuntan a efectos prácticos: la Universidad de Sussex (equipo del Dr. Richard de Visser) ha publicado resultados de encuestas a participantes donde se reportan beneficios inmediatos como ahorro, mejor sueño y sensación de mayor control; y, para algunos, cambios que se sostienen después (como sumar días sin alcohol en la semana meses más tarde).
Son datos autodeclarados, pero consistentes con lo que la gente busca al intentarlo.
Cómo hacer un Dry January sin sufrir (ni aburrirte)
- Define tu “por qué” (energía, dinero, piel, entrenamiento, ansiedad, curiosidad). Un motivo claro te ahorra fuerza de voluntad.
- Cambia el ritual, no solo la bebida: el vaso bonito, el hielo, el garnish, la música. Tu cerebro compra la experiencia.
- Ten plan social: “sí voy, pero voy con mocktail”; “caigo un rato”; “yo manejo”.
- Arma tu barra 0.0 en casa: agua mineral + cítricos + cordial/infusión; tés fríos; kombucha; ginger beer sin alcohol (revisa etiqueta).
- Si un día se te va una copa, no “rompas el mes”: vuelve al día siguiente. La narrativa de todo/nada es lo que más descarrila.



