Hay varias señales de que el Día de Muertos está cerca: las primeras flores de cempasúchil, las ofrendas que comienzan a tomar forma y ese aroma a azahar que hace imposible pasar frente a una panadería sin detenerse. Este año, Churrería El Moro tomó uno de los sabores más esperados del otoño y lo llevó a tres de sus antojos más conocidos.
Desde el 5 de octubre, todas sus sucursales de la Ciudad de México tienen una edición especial protagonizada por el pan de muerto. La temporada incluye Consuelitos y malteadas preparados con helado de pan de muerto, además de unos llamativos churros negros con esencia de azahar.
El pan de muerto ahora también se toma


El Consuelito es una de esas creaciones que hicieron crecer el menú de El Moro sin quitarles protagonismo a sus clásicos. Se trata de un pequeño sándwich de helado armado entre dos discos de churro en espiral, crujientes por fuera y suaves por dentro. Para esta temporada, el relleno cambia por un helado inspirado en el pan de muerto.
El mismo sabor llega en forma de malteada, una opción para quienes esperan todo el año por las notas dulces, cítricas y ligeramente florales de este pan. Es como acompañar una pieza recién horneada con helado, pero llevada directamente al vaso y sin necesidad de compartirla.
Los churros también se visten de negro


La sorpresa visual son los churros negros con esencia de azahar. El color hace referencia al imaginario de la temporada, mientras que el aroma floral conecta la receta con uno de los ingredientes más reconocibles del pan de muerto. El resultado conserva el formato largo, crujiente y azucarado de la casa, pero con una apariencia completamente distinta.
No es necesario cambiar demasiado el ritual: se pueden comer solos, llevar al centro o sumergir en alguno de los chocolates de El Moro. La casa mantiene opciones como el español, más denso; el mexicano, ligero y espumoso con canela, o el suizo, de perfil semiamargo y terminado con crema batida.
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Un sabor hecho para recordar
La edición forma parte de El Moro se Hereda, la campaña con la que la churrería recorre esos pequeños rituales que pasan de una generación a otra. Después de más de 90 años, la idea no es mirar únicamente hacia el pasado, sino seguir creando momentos alrededor de una orden de churros y una bebida compartida.


En Día de Muertos, esa conversación encuentra un lugar natural. Los aromas y sabores pueden traer de vuelta una sobremesa, una salida después de clases o la memoria de alguien con quien alguna vez compartimos la mesa. A veces recordar también puede ser tan sencillo como volver a reconocer el azahar.
La edición especial estará disponible por tiempo limitado en todas las sucursales de Churrería El Moro en la Ciudad de México.


