Te contamos sobre la más reciente entrega de la Guía Michelin en Argentina y su futuro en el país.
No todos los países aparecen en la Guía Michelin por casualidad. Detrás de su llegada suele haber acuerdos con gobiernos, oficinas de turismo u organismos de promoción. Estos organismos buscan posicionar un destino en el mapa gastronómico internacional.
La apuesta es clara: obtener estrellas Michelin puede atraer viajeros de todo tipo, impulsar la industria restaurantera y fortalecer la imagen de un país como destino gastronómico.
Ese fue el caso de Argentina, que en 2023 se convirtió en el primer país hispanohablante de Latinoamérica en contar con una edición de la Guía Michelin dedicada a Buenos Aires y Mendoza. Sin embargo, tres años después, llega su fin. La entrega 2026 de la prestigiada lista fue la última del país.
El Gobierno de Javier Milei decidió retirar el financiamiento a la institución y anunció el desarrollo de una guía gastronómica nacional. Michelin estaba por abandonar el país, pero no sin antes, premiar a quienes lo merecen.
Conoce los restaurantes argentinos que recibieron estrella (hay hasta dos Estrellas) y también te explicamos la compleja realidad del listado en Argentina.
La llegada de la Guía Michelin fue posible gracias a un convenio entre el Gobierno nacional, la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Mendoza. Estas entidades financiaron el proyecto como parte de una estrategia para impulsar el turismo gastronómico. El acuerdo tenía una duración de tres años. Además, permitió que inspectores de Michelin evaluaran restaurantes para las primeras ediciones de la guía.
Con el vencimiento de ese convenio, el Gobierno argentino decidió no renovar su participación económica como parte de su política de reducción del gasto público. En su lugar, aseguró que esos recursos se destinarán a desarrollar herramientas propias para promover la gastronomía nacional.
En sustitución del apoyo a Michelin, el Gobierno presentó un proyecto para desarrollar una guía gastronómica nacional en colaboración con YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) y la Academia Nacional de Gastronomía. Esto es algo similar a la Guía Repsol en España.
Dicha iniciativa busca destacar restaurantes, productores, bodegas y cocinas regionales de todo el país. Así, amplía el reconocimiento más allá de Buenos Aires y Mendoza, ciudades donde solamente evaluó Michelin en Argentina.
El nuevo proyecto se presenta como una plataforma digital y multilingüe diseñada para mapear la oferta gastronómica de todas las provincias argentinas. Además, la herramienta aprovechará la infraestructura territorial de la petrolera estatal para incentivar el turismo y las escapadas de fin de semana. Así, pone el foco en los sabores regionales que quedan fuera de los estándares de la alta gama europea. El Gobierno confía en que este modelo propio permitirá democratizar la promoción turística. También potenciará destinos emergentes bajo un criterio de identidad nacional.
Aunque el Gobierno nacional dejó de financiar la guía, Buenos Aires y Mendoza decidieron asumir el costo del proyecto para garantizar la edición 2026. Gracias a ello, Michelin mantuvo su presencia en ambos destinos y publicó una nueva selección este año.
Hasta el momento este año es considerado como el último en que Michelin entregó Estrellas en el país para restaurantes como Aramburu (2 estrellas), Angélica Cocina Maestra (1 estrella), Don Julio (1 estrella), Han (1 estrella), Riccitelli Bistró (1 estrella) entre muchos otros. Con esto, se cierra un capítulo histórico para el turismo y la hospitalidad de la región.
La apuesta de Mendoza por mantener el vínculo con Michelin se fundamenta en los resultados registrados durante el primer ejercicio de la guía, donde la provincia obtuvo seis estrellas y dieciocho restaurantes seleccionados. Además, datos del sector indican que el 76% de los viajeros eligen destinos con validación Michelin sobre otras opciones similares. Por otro lado, un 80% de los turistas internacionales extienden su estadía promedio en ciudades con restaurantes dentro de la guía.
Este impacto se tradujo en Mendoza en un aumento directo de los ingresos en los locales seleccionados y un fortalecimiento de la ocupación hotelera. Esto valida la tesis de que la gastronomía funciona como un catalizador de divisas y empleo calificado.
Sin embargo, el futuro de la guía después de 2026 todavía dependerá de las negociaciones entre Michelin y las autoridades locales. Por lo tanto, aún no existe una respuesta clara sobre cómo será el modelo de financiamiento en los próximos años.
La decisión abrió una conversación mundial sobre cuál es la mejor manera de promover la gastronomía de un país.
Por un lado, Michelin representa uno de los reconocimientos más prestigiosos del mundo y un importante motor para atraer turismo gastronómico internacional. Por otro lado, el Gobierno argentino sostiene que una guía propia permitirá dar visibilidad a regiones que nunca han formado parte de Michelin. Además, ayudará a construir una narrativa mucho más amplia sobre la cocina nacional.
Más que el fin de Michelin en Argentina, lo que está ocurriendo es un cambio de estrategia. Mientras la guía francesa continúa presente en Buenos Aires y Mendoza, el país comienza a apostar por un modelo propio para impulsar su gastronomía y llevarla a nuevos públicos.
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