La presentación de The 50 Best Restaurants 2026 no solamente coronó a Asador Etxebarri como el mejor restaurante del mundo. La ceremonia celebrada en Lima también dejó 11 lugares para América Latina, repartidos entre México, Perú, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Argentina.
Perú fue el país de la región con mayor representación, con tres restaurantes; Brasil y Colombia sumaron dos cada uno, mientras México, Chile, Ecuador y Argentina consiguieron un sitio.
Desde El Chato, en la posición 46, hasta Quintonil, en el cuarto lugar mundial, estos fueron los proyectos latinoamericanos reconocidos en la edición 2026.
El Chato, No.46

La representación latinoamericana comienza con El Chato, del chef Álvaro Clavijo, en Bogotá. Su cocina parte de la biodiversidad colombiana y utiliza desde tubérculos andinos y pescados del Pacífico hasta cacao, hierbas, frutas y productos que pocas veces aparecen en restaurantes de alta cocina.
Clavijo trabaja con agricultores, pescadores y recolectores de distintas regiones, pero evita convertir el menú en un ejercicio de nostalgia. Las técnicas aprendidas durante su paso por cocinas internacionales se utilizan para construir platos actuales, reconocibles como colombianos sin depender de fórmulas tradicionales.
Mayta, No.45

El chef Jaime Pesaque continúa investigando los ingredientes peruanos desde Mayta. Su menú degustación recurre a productos como maíces, hierbas andinas, algas, pescados amazónicos y tubérculos, presentados en composiciones de gran precisión visual.
La investigación se extiende mediante Yachay, un proyecto con huerto, cocina de desarrollo y espacios dedicados a comprender cómo las condiciones de cultivo modifican cada ingrediente. Esta relación entre producto, paisaje y técnica ha mantenido a Mayta dentro del ranking mundial desde su debut en 2022.
Don Julio, No.44

La parrilla argentina encontró su lugar en el ranking con Don Julio, el proyecto del propietario y sommelier Pablo Rivero, acompañado por la cocina de Guido Tassi.
El restaurante trabaja con carne criada mediante prácticas regenerativas, madurada y cortada dentro del propio proyecto. Aunque los cortes a la parrilla son el centro de la experiencia, el menú también presta atención a los vegetales de temporada y a productos provenientes de su finca. La cava, con etiquetas de distintas regiones argentinas, completa una mirada amplia sobre el territorio y la cultura gastronómica del país.
Nuema, No.37

Nuema lleva al ranking la diversidad geográfica de Ecuador. Desde Quito, Alejandro Chamorro y Pía Salazar trabajan con ingredientes procedentes de los Andes, la Amazonia, la costa del Pacífico y las islas Galápagos.
El restaurante mantiene una relación cercana con agricultores, pescadores y pequeños productores para utilizar hierbas de montaña, variedades de cacao, productos marinos y frutos amazónicos. Salazar, reconocida como The World’s Best Pastry Chef en 2023, amplía esa exploración desde postres donde también aparecen vegetales, flores y combinaciones que desdibujan la frontera entre lo dulce y lo salado.
Celele, No.31

La biodiversidad del Caribe colombiano es el punto de partida de Celele, en Cartagena. El chef Jaime Rodríguez pasó varios años recorriendo esta región, conociendo comunidades y documentando ingredientes y preparaciones que corrían el riesgo de desaparecer.
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Esa investigación continúa presente en un menú donde aparecen semillas, frutas, pescados, fermentos y productos silvestres poco conocidos fuera de la costa. Celele no ofrece una versión resumida de la cocina caribeña, sino una exploración que conecta memoria, territorio y nuevas maneras de trabajar sus ingredientes.
Lasai, No.25

Lasai propone una de las experiencias más íntimas del ranking. El restaurante de Rafael Costa e Silva recibe únicamente a diez personas alrededor de una barra en forma de “L”, desde donde es posible observar directamente el trabajo de la cocina.
El menú degustación se apoya principalmente en vegetales cultivados en dos huertos del restaurante, acompañados por pescados, mariscos y otros productos de temporada. Antes de algunos tiempos, los ingredientes se muestran en su estado natural para explicar su origen, aroma y textura antes de llegar al plato.
Boragó, No.22

Desde Santiago, Rodolfo Guzmán ha convertido a Boragó en un espacio dedicado a estudiar los ingredientes nativos de Chile. Su menú, llamado Endémica, recorre distintos ecosistemas mediante productos obtenidos en costas, montañas, bosques y comunidades de recolección.
La cultura mapuche y el conocimiento de productores locales ocupan un lugar importante dentro de esta investigación. Más que utilizar ingredientes poco comunes como una curiosidad, Boragó busca comprender sus temporadas, métodos de conservación y posibilidades dentro de una cocina contemporánea profundamente conectada con el paisaje chileno.
Tuju, No.16

El regreso de Tuju fue uno de los grandes movimientos de la edición. El restaurante de Ivan Ralston, en São Paulo, debutó dentro del Top 50 directamente en el puesto 16, lo que le permitió recibir el Highest New Entry Award.
También obtuvo el Art of Hospitality Award 2026, reconocimiento al trabajo de servicio desarrollado en sus tres espacios. Su menú cambia cada tres meses y sigue una lectura particular de las estaciones de São Paulo, determinada por los periodos de humedad, lluvia, viento y sequía. Esta observación permite trabajar cada ingrediente en su mejor momento.
Mérito, No.13

En Mérito, el chef venezolano Juan Luis Martínez construye un puente entre su país de origen y el lugar donde desarrolló buena parte de su carrera. El restaurante de Barranco combina ingredientes peruanos con memorias, sabores y referencias de Venezuela.
La propuesta no intenta dividir ambas cocinas ni presentar una fusión evidente. En su lugar, productos amazónicos, pescados, quesos, hierbas y frutas aparecen dentro de platos que encuentran puntos de encuentro entre los dos territorios. La cercanía del comedor con la cocina refuerza el carácter íntimo de la experiencia.
Kjolle, No.7

Pía León colocó a Kjolle dentro de los diez mejores restaurantes del mundo. El proyecto, inaugurado en 2018, surgió como un espacio independiente para explorar la despensa peruana sin separar los ingredientes del paisaje y las comunidades donde se producen.
Tubérculos andinos, frutas amazónicas, mariscos, cereales y productos poco conocidos se incorporan a platos llenos de color que conservan sabores y texturas reconocibles. El trabajo de artesanos peruanos en la cerámica, la cristalería y otros elementos del espacio prolonga esa conexión con el territorio más allá de la cocina.
Quintonil, No.4

El restaurante de Jorge Vallejo y Alejandra Flores cerró la presencia latinoamericana como el mejor posicionado de la región. Quintonil descendió un lugar respecto a 2025, pero se mantuvo dentro del Top 5 mundial por segundo año consecutivo y recibió el título de The Best Restaurant in Latin America 2026.
Su propuesta reúne ingredientes locales, técnicas tradicionales y una mirada contemporánea sobre la cocina mexicana. Buena parte de su identidad también se encuentra en la relación entre cocina y sala: Vallejo dirige el menú, mientras Flores encabeza una hospitalidad precisa, pero alejada de la rigidez que suele asociarse con la alta cocina.
Los 11 restaurantes no representan una sola manera de entender la cocina latinoamericana. Algunos parten de la investigación de ingredientes nativos; otros observan la hospitalidad, la relación con los productores o las posibilidades contemporáneas de recetas conocidas.
En conjunto, sus posiciones muestran una región que ya no aparece en el ranking como una tendencia aislada. Desde Bogotá hasta la Ciudad de México, América Latina ocupa un espacio cada vez más amplio y diverso dentro de la gastronomía mundial.


