De un solo hotel en Toronto a un imperio global de la hospitalidad, Four Seasons celebra 65 años como una de las marcas que más han influido en la forma en que el mundo entiende el lujo
En 1961, en Toronto, Canadá, abrió sus puertas el primer Four Seasons Hotels and Resorts. Detrás del proyecto estaba Isadore Sharp, un joven arquitecto e hijo de inmigrantes que no venía del mundo hotelero, pero sí de la construcción y del detalle. Por lo tanto, esa mezcla sería clave: entendía los espacios, pero también empezó a entender algo más raro en la industria de la época. Se trata de las emociones. Allí nació otro concepto de hospitalidad.
El primer hotel no nació como un ícono arquitectónico ni como un símbolo de lujo. De hecho, fue lo contrario: un hotel relativamente modesto, funcional, pensado para viajeros de negocios. Pero desde el inicio tuvo una diferencia radical frente a otros hoteles de su tiempo: el servicio está por arriba de cualquier cosa.
Ahí nació la idea que cambiaría todo: el lujo no debía ser distante ni frío, sino humano, intuitivo y profundamente personalizado.
Isadore Sharp es hotelero, empresario y filántropo canadiense. Comenzó su carrera como constructor junto a su padre y fundó la marca Four Seasons. La transformó de un pequeño motor a un imperio global de hospitalidad de primer nivel. Además, es ampliamente reconocido por haber iniciado y fundado la carrera anual Terry Fox Run. Es uno de los eventos benéficos de recaudación de fondos para la investigación del cáncer más grandes del mundo.
Isadore Sharp no se propuso reinventar la hotelería desde el inicio. Su carrera comenzó en la construcción. Fue precisamente mientras desarrollaba un proyecto hotelero para un cliente cuando notó una falla estructural en la industria. En ese momento, muchos hoteles eran visualmente impecables, pero emocionalmente vacíos.
Esa observación se convirtió en una filosofía operativa cuando abrió el primer Four Seasons Hotels and Resorts en Toronto en 1961. Desde el principio, el concepto fue distinto. Había menos formalidad rígida, más cercanía. Además, menos jerarquía distante, más autonomía para el personal. También, menos “servicio estándar”, más atención individual y personalizada.
La base ética de la marca se construyó alrededor de la llamada “Golden Rule”: tratar a los demás como te gustaría ser tratado. El revolucionó la industria hotelera basando su filosofía de servicio en tratar a los demás (empleados y huéspedes) exactamente como a él le gustaría ser tratado. Creía firmemente que cuidar al personal garantiza un servicio al cliente excepcional. En Four Seasons eso no quedó como frase aspiracional, sino como sistema operativo. Así, el personal fue entrenado para anticipar necesidades, resolver y entender al huésped como individuo, no como una categoría. En una industria donde el lujo estaba asociado a la formalidad y la distancia, Four Seasons introdujo una idea disruptiva. Consiste en que el verdadero lujo es sentirse reconocido.
Durante los años 70 y 80, Four Seasons comenzó su expansión internacional. Sin embargo, lo hizo con una estrategia inusual para la época: no crecer rápido por crecer, sino crecer sin perder la identidad que ya los caracterizaba.
Su llegada a ciudades como Londres marcó un punto de inflexión. A partir de ahí, la marca empezó a consolidarse en mercados clave como Chicago y París. Posteriormente, lo hizo también en destinos de playa y resorts que ampliaron su definición de lujo más allá de las ciudades.
En paralelo, Four Seasons ayudó a cambiar la narrativa global del lujo hotelero. Hasta entonces, el lujo se asociaba principalmente con mármol, formalidad extrema y servicio distante. La marca canadiense introdujo otra lógica: lujo como consistencia, privacidad, personalización y calidez. Esa visión se volvió su ventaja competitiva más fuerte y lo que hoy se considera estándar en la hotelería de alta gama.
Con el tiempo, Four Seasons dejó de ser únicamente una cadena hotelera para convertirse en una plataforma de experiencias.
Actualmente, Four Seasons Hotels and Resorts opera más de 130 hoteles y resorts y más de 50 residencias privadas en alrededor de 40 a 47 países. Tiene presencia en destinos como Nueva York, París, Londres, Bali, Maldivas, Dubái y Ciudad de México. En México, el Four Seasons Hotel Mexico City se ha consolidado como uno de los referentes del lujo urbano en el país. Combina arquitectura contemporánea con una experiencia centrada en el servicio altamente personalizado.
Pero el verdadero cambio de escala llegó cuando la marca empezó a expandirse más allá del hospedaje tradicional. Hoy, Four Seasons también opera residencias privadas, experiencias de viaje ultra personalizadas, propuestas gastronómicas de alto nivel y proyectos de movilidad de lujo como jets privados y yates de ultra lujo. Como resultado, Four Seasons no solo vende habitaciones, vende formas de habitar el mundo.
México se ha consolidado como uno de los mercados más importantes para Four Seasons en América Latina. Actualmente, la marca opera seis propiedades en el país: el Four Seasons Hotel Mexico City, sobre Paseo de la Reforma; el Four Seasons Resort Punta Mita y Naviva, A Four Seasons Resort, ambos en Nayarit; el Four Seasons Resort Tamarindo, en la costa de Jalisco; el Four Seasons Resort and Residences Los Cabos at Costa Palmas; y el Four Seasons Resort and Residences Cabo San Lucas at Cabo Del Sol.
La historia de la marca en el país comenzó en 1994 con la apertura del Four Seasons Hotel Mexico City. Ubicado sobre Paseo de la Reforma, el hotel se ha consolidado como uno de los referentes de la hospitalidad de lujo en la capital. Es una de las propiedades más reconocidas de la marca en América Latina. Su característico patio central, inspirado en las antiguas haciendas mexicanas, se ha convertido en uno de los espacios más emblemáticos de la hotelería en la Ciudad de México.
La propiedad más reciente del portafolio mexicano es Four Seasons Resort and Residences Cabo San Lucas at Cabo Del Sol, inaugurada en 2024. Con esta apertura, la marca reforzó su presencia en Baja California Sur, uno de los destinos turísticos y de lujo más importantes del país.
A 65 años de su fundación, Four Seasons no solo es una de las marcas más importantes de la hotelería global. Es también una de las que más influyeron en redefinir lo que significa el lujo contemporáneo. En efecto, su impacto no está únicamente en su expansión internacional, sino en haber desplazado una idea central de la industria. Esta idea es que el lujo no depende del exceso, sino de la experiencia.
Hoy, en un mundo donde la hospitalidad se mide cada vez más en sensaciones, Four Seasons sigue sosteniendo la misma premisa con la que nació en Toronto en 1961. El verdadero diferencial no está en el edificio sino en cómo te hace sentir. Por lo tanto, sigue siendo una referencia mundial de lujo y hospitalidad.
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