
Lo mejor es que estos juguetes tenían algo casi mágico: hacían que la comida se volviera historia. Esta es nuestra lista de los juguetes que siempre quisimos (y que todavía nos antojan), en versión foodie, para volver a ese lugar donde todo sabía a imaginación.
TE PUEDE INTERESAR: Galette des rois: qué es y dónde comprarla en CDMX
1. Play-Doh Kitchen Creations
Si tu infancia olía a plastilina dulce, sabes de qué hablamos. “Cocinábamos” donas, hot cakes, pasteles y helados con la seriedad de un chef en servicio. Y claro: el placer era tanto crear como decorar (y presumirlo). En la línea Kitchen Creations hay sets tipo batidora o restaurante que funcionan perfecto para ese mood de mini cocina.

2. Mi Alegría Micro Hornito
El sueño máximo de cualquier niño con alma repostera: hornear de verdad en miniatura. El Hornito de Mi Alegría está pensado justo para iniciar en repostería de forma segura y divertida (sí: mini galletas, panecillos, y ese mood de “chef en casa”).

3. Máquina de raspados de juguete
Porque en algún momento quisimos emprender con un “negocio” de raspados… en la sala. Este juguete es nostalgia pura de feria: hielo (imaginario o no), jarabes de colores y vasitos listos para servir.

4. Set de sushi de juguete
Nuestro primer “omakase” era de plástico o madera, pero el ritual era real: acomodar nigiris, armar makis, servir soya imaginaria y jugar a ser un mini itamae.

5. Set barista
Antes de saber qué era un flat white, ya estábamos “sirviendo” café a todo el mundo. Estos sets suelen traer cafetera, tacitas, cucharitas y a veces “leche” o jarabes de juguete: todo lo necesario para montar tu primer coffee corner.

6. Fisher-Price caja registradora
Porque todo restaurante necesita caja. La caja registradora Fisher-Price es ese juguete que te hacía sentir que ya tenías negocio: monedas de colores, campanita, cajón que se abre y el placer de “cobrar” cada orden. Hay versiones clásicas/retro inspiradas en diseños vintage.

La verdad: no eran sólo juguetes. Eran el primer intento de jugar a comer, cocinar, servir y hasta vender. Y por eso siguen pegando directo en la memoria.


