Una apertura puede tener habitaciones impecables, una alberca que se antoja desde la primera foto y un restaurante al que queremos llegar antes de hacer el check-in. Sin embargo, los hoteles que realmente dan de qué hablar son aquellos capaces de entender el lugar donde están y convertirlo en parte de la experiencia.
Los nominados a Mejor Apertura de Hoteles en MexBest 2026 recorren dos costas y llegan hasta el corazón de Mérida. Algunos apuestan por grandes resorts rodeados de naturaleza; otro demuestra que 22 habitaciones dentro de una casona pueden contar una historia igual de poderosa. Estos son los cinco contendientes, y recuerda, el orden no tiene nada que ver en prioridad.
Alila Mayakoba

El antiguo Andaz Mayakoba comenzó una vida completamente nueva después de una profunda renovación. En febrero de 2026 reabrió como Alila Mayakoba, la primera propiedad de esta marca de Hyatt en Latinoamérica y el Caribe. El cambio va más allá del nombre: sus 182 habitaciones, suites y villas se distribuyen entre 60 acres de manglares, canales y playa, con espacios que buscan sentirse tranquilos y conectados con el paisaje.
El bienestar lleva buena parte del ritmo. Hay ceremonias alrededor del agua y el fuego, rituales inspirados en la cosmovisión maya, experiencias en cenotes y actividades al aire libre. Las habitaciones siguen esa misma idea con tonos suaves, materiales naturales, terrazas y, en varias categorías, albercas privadas.
Rosewood Mandarina

En Rosewood Mandarina, la geografía prácticamente decidió la distribución del hotel. Sus 134 suites y villas aparecen entre la playa, las zonas planas y las montañas de Riviera Nayarit; todas tienen terraza y alberca privada. El resultado permite pasar de una estancia frente al Pacífico a otra escondida entre la vegetación, sin salir de la misma propiedad.
La comida también le da personalidad. La Cocina Mandarina gira alrededor de un comal donde se hacen tortillas; Buena Onda lleva mariscos, paella y tapas hasta la playa; Toppu cruza técnicas japonesas con sabores mexicanos, y Barra Peñasco convierte un acantilado en lugar para tomar cocteles al atardecer. A eso se suman experiencias ecuestres, golf, recorridos por tierra y mar, y un spa construido alrededor de una gran parota.
Siari Riviera Nayarit, a Ritz-Carlton Reserve

Hay hoteles que se integran al destino y otros que parecen desaparecer dentro de él. Siari Riviera Nayarit, a Ritz-Carlton Reserve pertenece al segundo grupo. Se encuentra entre la Sierra Madre Occidental y el Pacífico, rodeado por selva, acantilados y una larga franja de costa que mantiene la sensación de estar lejos de todo.
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El diseño abre las habitaciones, suites y villas hacia el mar, mientras las experiencias toman referencias del paisaje y de las tradiciones de la cultura Wixárika. La cocina cuenta con conceptos como Zula, dirigido por el chef David Castro Hussong, donde ingredientes del Pacífico y la sierra se convierten en una lectura contemporánea de Nayarit. Caminatas por la selva, salidas en barco, bienestar y cenas frente al océano completan el escenario perfecto.
Park Hyatt Cabo del Sol

La llegada de Park Hyatt Cabo del Sol marcó el debut de la marca en México. El hotel abrió en diciembre de 2025 dentro de la comunidad de Cabo del Sol, con una arquitectura de líneas limpias que aprovecha el contraste más reconocible de Baja California Sur: el encuentro entre el desierto y el mar.
Tiene 163 habitaciones, entre ellas 88 suites y tres villas, además de terrazas, vistas al océano y albercas privadas en distintas categorías. Su lado gastronómico se mueve entre la cocina mexicana de Mesa Madre, los sabores de Medio Oriente en Silán, el ambiente playero de Costamar y el café de Dátil. El hotel también cuenta con uno de los centros de bienestar más grandes de la zona y acceso cercano al campo de golf Desert Course y a Ánima Village.
Cigno Mejorada

Cigno Mejorada cambia por completo la escala de la categoría. No está frente al mar ni dentro de un gran desarrollo turístico, sino en una casona protegida del siglo XIX en el histórico barrio de La Mejorada, en Mérida. El arquitecto yucateco Roger Escalante trabajó con los pisos, molduras y espacios originales para conectarlos con nuevas construcciones de chukum, patios, jardines y albercas.
Sus 22 habitaciones hacen que la estancia se sienta mucho más personal; algunas tienen terrazas, hamacas y pequeñas albercas privadas. La experiencia sigue en Cocina Vidente, donde los ingredientes y sabores regionales acercan al huésped a Yucatán sin caer en una recreación folclórica. Es la apertura más pequeña del grupo, pero también una de las que mejor demuestra que un hotel puede mirar hacia adelante sin borrar la historia del edificio que ocupa.
Las cinco aperturas parten de una idea diferente de hospitalidad. Alila apuesta por el bienestar entre manglares; Rosewood y Siari exploran los paisajes de Nayarit; Park Hyatt lleva su versión del lujo contemporáneo hasta Los Cabos, y Cigno recupera la intimidad de las antiguas casas de Mérida. Juntas muestran que los hoteles mexicanos más interesantes del momento no buscan parecerse entre sí: quieren sentirse parte del lugar al que llegaron.


