Conoce todo sobre Víctor, el exitoso taquero mexicano que participó con Bad Bunny.
El half time show de Bad Bunny en el Super bowl 2026 no solo fue un espectáculo musical: fue un simbolismo cultural y gastronómico. La escenografía recurrió a puestos, mercados y escenas de comida cotidiana para contar una historia sobre identidad latina, migración y comunidad frente a una audiencia global.
En lugar de apostar por una narrativa abstracta, Bad Bunny llenó de referencias reconocibles para los 670 millones de latinos que habitamos el mundo: carritos, estructuras, letreros, colores y gestos. Lugares donde la comida no es lujo ni espectáculo, sino cotidianidad y significado para todos nosotros.
Y dentro de ese escenario, un mexicano brilló por todo lo alto. Se trata de Víctor Villa, el taquero mexicano, y fundador, de Villas Tacos que acompañó al cantante puertorriqueño en el Super Bowl.
Conoce aquí todos los puestos callejeros –mexicanos y puertorriqueños– que estuvieron presentes en el Super Bowl 2026.
Puestos de comida en el Bad Bunny Super Bowl
Villa´s Tacos: de Michoacán para el mundo

Bad Bunny llevó Villas Tacos, el puesto originario de Los Ángeles, hasta Santa Clara en California. En el show de Medio Tiempo vemos cómo Bad Bunny le pasa una piragua (bebida típica de Puerto Rico) a Víctor Villa, el creador de esta icónica taquería, como parte del inicio del performance entre el campo de caña de azúcar.
De hecho, el mismo cantante fue quien quiso tener a Victor en su show, pues ama su taquería y claro, se sabe que esto también es un gesto político y cultural sobre la influencia mexicana en California y en todo Estados Unidos. El taco como símbolo de identidad, resistencia y pertenencia, en el espectáculo en vivo más visto en el mundo.
Más que un cameo gastronómico, Villa´s Tacos funcionó como declaración: la comida de la calle también merece ocupar los espacios más visibles de la cultura pop global.
Villa ‘s Tacos comenzó con un puesto frente a la casa de su abuela en 2018 y con el paso del tiempo se convirtió en una de las taquerías más reconocidas de Los Ángeles, actualmente cuenta con tres sucursales y está dentro de la Guía Michelín en la categoría Bib Gourmand.
Caribbean Social Club – Toñita

No podía faltar la icónica “Toñita”, quien con 85 años, fue una de las sorpresas más esperadas de la noche. María Antonia Cay nació en 1940 en Juncos, Puerto Rico y es dueña del Caribbean Social Club o como muchos lo llaman “Toñitas”, una joya y negocio que lleva más de 50 años siendo un refugio para los puertorriqueños que viven en Nueva York y buscan pasar una noche como si estuvieran en su país natal.
Al ritmo de ‘NUEVAYoL’, toñita le entregó el ‘shot’ de cañita: «Un shot de cañita en casa de Toñita, ay, PR se siente cerquita, Sí, sí, sí, Tengo el campeonato, nadie me lo quita».
Piraguas

El carrito de piraguas nos llevó directamente a las calles del Viejo San Juan. El hielo raspado con siropes de colores no solo representa un antojo popular, sino un símbolo de infancia, calor y cotidianidad. Una comida sencilla que sobrevive en la memoria colectiva y que aquí se elevó a ícono cultural.
Cocos fríos

El puesto de agua de coco apareció como un guiño a los sabores simples que acompañan la vida diaria en Puerto Rico y en el Caribe. Más que una bebida, el coco frío es pausa y ritual urbano.
La Marqueta

La referencia a La Marqueta, el mercado latino fundado en 1936 en East Harlem de Nueva York. Este espacio histórico ha sido durante décadas un punto de encuentro para comunidades puertorriqueñas y latinoamericanas, lejos de su tierra en Nueva York, donde la comida funciona como ancla identitaria lejos del lugar de origen.
Caña de azúcar

Un inicio contundente, pudimos observar a los bailarines recreando el corte de caña, uno de los cultivos que definieron la historia económica y social del Caribe. La referencia no fue casual: la caña está ligada al azúcar, al ron y a un pasado agrícola atravesado por trabajo, migración y colonia. En el escenario, funcionó como recordatorio de que la cultura también nace del campo y de lo que se cultiva día con día.
Cuando la comida toma el escenario
El half time show de Bad Bunny demostró que la comida puede es identidad, narrativa, escenografía y discurso. Al llenar el escenario de puestos de tacos, de cocos, de mercados y de referencias culinarias, el artista convirtió el Super Bowl 2026 en una celebración de lo cotidiano, lo migrante y lo popular.
Nos recordó que la comida es también una forma de celebrar pertenencia en comunidad más allá del deporte.


