Texto: Anaid Osuna Peimbert · Fotos: cortesía

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Invierno de postal en Calgary
Avenida 17 y el invierno extremo
En Calgary, un día puedes ir caminando por la avenida 17 –también conocida como el distrito del entretenimiento, popular por su vida nocturna, restaurantes y boutiques– y todo parece normal; al siguiente, la ciudad se cubre con una capa de nieve densa y crujiente.
En el invierno, las temperaturas suelen caer por debajo de los -20 °C y la luz del día parece tener un horario estricto y volverse poco generosa. Los calgarianos y residentes se adaptan, aunque pareciera que quejarse del invierno es casi un deber cívico y también lo es convivir con él.

Chinook, el viento cálido de las Rocosas
Para lograr esto último, está el repentino e impredecible chinook, que llega como una bocanada de aire fresco. Bueno, más bien, “tibio”.
El chinook es un viento cálido que desciende desde las montañas Rocosas, capaz de elevar la temperatura más de 20 grados en cuestión de pocas horas.
El chinook dura poco. Puede ser unas horas o unos días; cuando termina, la temperatura vuelve a caer, la nieve regresa y todos recuerdan por qué están preparados para soportar meses de frío. Pero, aun así, cuando la blancura de la ciudad regresa con toda su densidad, actividades como patinar en el Olympic Plaza, esquiar en el Winsport, hacer tubing sobre una “rosquilla” iluminada en una colina nevada o, simplemente, ver hockey con la misma devoción con la que otros rezan son la mejor forma de exprimirle hasta la última gota al invierno.

Cielos azules todo el año
¿Sabías que Calgary es conocida como “la ciudad de los cielos azules”?
Esto es porque el cielo suele permanecer despejado y luminoso, sin importar la época del año. La ciudad goza de más de 330 días de sol al año, una cifra inusual para una urbe canadiense situada tan cerca de las montañas Rocosas.
Esa combinación de altitud (está a casi 1,000 metros sobre el nivel del mar) y aire seco produce una atmósfera clara, con una luz que parece amplificada. El resultado es una paradoja climática: un frío implacable bajo un cielo perfectamente azul, una dualidad que define el carácter calgariano –optimismo práctico y buen humor frente a cualquier condición.
¿Cuál frío?
Calgary es la ciudad de más rápido crecimiento en Canadá, y se considera la más habitable del país, según la Economist Intelligence Unit (EIU).

Rutas elevadas y río Bow
Plus-15: la ciudad elevada
Uno de los rasgos más singulares de Calgary es el sistema Plus-15 (también llamado +15 Skywalk), una red de pasarelas peatonales elevadas, climatizadas, que unen más de 100 edificios en el centro de la ciudad mediante unos 86 puentes, extendiéndose por alrededor de 16 kilómetros.
Estas estructuras fueron diseñadas originalmente como refugios para el invierno: atravesar las calles sin exponerse al frío, al hielo y a las tormentas. Con los años, se convirtieron en algo más: corredores urbanos, galerías, tiendas, puntos de encuentro, cafés elevados, pasillos iluminados, y una suerte de perspectiva elevada sobre las calles y los autos en movimiento.
Studio Bell y King Eddy
Una de las construcciones que cumple con esta función y que, además, es una joya arquitectónica, es Studio Bell, sede del National Music Centre.
Studio Bell evoca un instrumento musical gigante; sus nueve torres curvas, revestidas de terracota esmaltada, crean una acústica que dialoga con el landscape. Conectado al histórico hotel King Eddy –fundado en 1905 y hoy transformado en un restaurante y bar con música en vivo– a través de un puente elevado que cruza la 4th Street, este lugar une el pasado con el presente.
El río Bow y vistas panorámicas
Son precisamente esos puntos elevados los que ayudan a dimensionar la expansión de la ciudad que es atravesada por un río: el Bow.
Este río nace en las montañas Rocosas, fluye hacia el este y recorre la ciudad de oeste a este, formando parte del paisaje urbano y natural. Y también es una de las joyas ocultas (and, al mismo tiempo, más celebradas) de Calgary, especialmente para quienes buscan senderos para caminar y correr a lo largo de sus orillas, andar en bicicleta o hacer pesca con mosca (fly fishing): más que un deporte, casi una forma de meditación.
Spots panorámicos en Calgary: Heights Lookout Point, McHugh Bluff, Calgary Tower, Nose Hill Park, Mount Pleasant Viewpoint y Rotary Park.

Calgary Stampede: rodeo vaquero
El mayor evento vaquero de Norteamérica
Cuando escuchas la palabra “estampida”, lo primero que probablemente imagines es un rodeo de vaqueros en algún rincón polvoriento de Estados Unidos. La sorpresa es descubrir que justamente en Canadá ocurre el mayor y más importante evento de vaqueros, en todo Norteamérica.
Esto sucede en Calgary, una ciudad moderna con rascacielos, cafés de especialidad y deliciosos brunchs. ¿Alguien pidió lo mejor de dos mundos? El Calgary Stampede es un híbrido extraño y fascinante: mitad feria gigante, mitad competencia deportiva, mitad espectáculo con sombreros de cowboy. Durante 10 días de julio, Calgary es un escenario de tradición del oeste canadiense: Yahoo! (no “Yeehaw”, por favor).


Tradición, espectáculo y 1.2 millones de visitantes
Hay rodeos, sí, y hay caballos que saltan, toros que embisten y vaqueros que desafían la física. Pero también hay conciertos, desfiles de carrozas, comida que oscila entre lo gourmet y lo improbable (hotcakes con maple todo el día) y un desfile de atuendos dignos de Marty McFly buscando “pasar desapercibido” en el viejo Oeste.
Es más que un evento: es la ciudad reinventándose a sí misma como un parque temático de identidad local, donde cada detalle y vestimenta parecen contar una historia sobre raíces, orgullo y espectáculo. Para los visitantes, el Stampede puede parecer un collage caótico de música country, competencia extrema y ferias ambulantes, pero es realmente una celebración a la tradición donde todos, absolutamente todos, la pasan bien.
Yahoo!
La Calgary Stampede atrae cada año a aproximadamente 1.2 millones de visitantes durante los 10 días de duración.
Escena culinaria en Calgary
Bridgette y River Café
Calgary está dejando atrás la imagen de ciudad de agricultura y ganadería, para posicionarse como un escenario gastronómico efervescente.
El restaurante Bridgette es un ejemplo de cómo un espacio, ubicado en el corazón del distrito de diseño, puede dar una experiencia completa: ingredientes locales se incorporan a raíces, hierbas y vegetales de temporada junto a proteínas clásicas de Alberta, como la carne de res y el pescado de río. Platos como el salmón curado con cítricos y canola o el risotto de hortalizas de raíz con un toque de miel local muestran una habilidad para emplatados fotogénicos –y mucho sabor.


Favorito entre los locales por su entrañable ubicación en Prince’s Island Park, River Café también ofrece vistas al río Bow, dando la sensación de estar inmerso en la naturaleza, mientras se degusta un ribeye de bisonte de los pastizales. El restaurante es famoso por la cantidad de chefs notables que han desfilado por su cocina, incluidos Hugh Fearnley-Whittingstall, April Bloomfield, Theo Randall y Jamie Oliver.
Nuevos spots: Orchard y Jin Bar
También hay spots que empiezan a consolidarse con una fresca propuesta: Orchard, con su estilo de invernadero moderno y enfoque en vegetales con personalidad que la chef de origen coreano Jenny Kang propone.


Por su parte, Jin Bar, liderado por la chef Jinhee Lee, ofrece una cocina internacional con una profunda conexión con lo local: ¿quién para compartir un kimchi fermentado con vegetales de la zona, costilla de res glaseada con miel y canola?; ¿o qué tal uno de sus bellísimos postres que juegan con la acidez de las bayas de Saskatchewan? Cada plato es un acto de creatividad.
Acá un tip foodie:
Reserva en River Café, apareció en la lista World’s Best Restaurants 2025, con una puntuación de 76.00 (de 100).


Los siete ingredientes de Alberta
Endémicos de la provincia: carne de res, bisonte, canola, miel, tubérculos, trigo red fife y bayas de Saskatoon.
All is green: cocina vegetal y huertos urbanos
Cocina vegetal y movimiento verde
A lo largo y ancho del mundo, la cocina vegetal ha emergido como una corriente gastronómica. Y aquí, es más que una tendencia; la comunidad de Calgary –comprometida con la sustentabilidad, la salud y la conexión con los alimentos locales– hoy exige ese switch en la mente de los cocineros y en lo que les ponen en la mesa. Este fenómeno se refleja tanto en la proliferación de huertos urbanos como en la evolución de los menús de los restaurantes, que ahora incorporan más ingredientes vegetales y de temporada.

Rouge: menú de temporada en Inglewood
Uno de los ejemplos es Rouge, un restaurante pionero en la incorporación de ingredientes locales y de temporada en sus menús. Ubicado en una histórica casa victoriana en Inglewood, Rouge ofrece una experiencia que celebra la abundancia de cada temporada.
Su menú cambia según la estación, incorporando productos frescos de su jardín y de agricultores locales. El chef de cocina, Dean Fast, crea platos que destacan lo mejor de la cosecha local, como el “Gathered & Foraged”, un menú de seis tiempos que resalta los sabores de la temporada.

Renacimiento verde en Alberta
Aquí, el invierno se impone con fuerza y el verano apenas alcanza para tomar aliento. Pareciera que cultivar un huerto es un verdadero acto de fe. Suena como una misión imposible hacer brotar jitomates o girasoles en una ciudad donde el termómetro se desploma a -30 °C, pero Calgary nunca se ha rendido ante el clima.
Más de 200 huertos comunitarios se extienden hoy entre vecindarios como Bridgeland y Hillhurst, impulsados por programas municipales que buscan mucho más que verdura fresca: quieren recuperar una relación perdida con la tierra.




