El pueblo de Santa María Atzompa, Oaxaca, se ha dedicado a la alfarería durante generaciones, un oficio heredado en familias como en la que nació Rufina Ruiz López. Además de lo que aprendió en casa, Rufina estudió en el Centro de las Artes de San Agustín y se ha dedicado a perfeccionar el trabajo con barro a lo largo de 45 años. Sus piezas, que oscilan entre lo utilitario y el arte-objeto, están exhibidas lo mismo en restaurantes de altos vuelos que en exposiciones temporales en algunos museos.
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