Norma y su esposo, Saquib Keval, abrieron un restaurante donde sus orígenes se cruzan en el fogón, creando una cocina única y, al mismo tiempo, abonando el terreno para un sistema más justo. Su emoción viene de ofrecer un buen lugar de trabajo para su equipo y mejorar las condiciones laborales de la industria a través de la gastronomía. Si algo ha caracterizado a Masala y Maíz es usar su voz para afianzar sus creencias. El momento en el que Norma decidió que sería un restaurante feminista ha sido determinante. “En los 18 años que pasé viviendo en Estados Unidos, nunca me identifiqué con el feminismo de las mujeres blancas del norte global. Sin embargo, al regresar a México y reencontrarme con la lucha de los feminismos del sur global, entendí que debíamos poner a las mujeres y las disidencias al centro, y usar el restaurante como un eje de apoyo a la lucha feminista”.
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