Cuando piensas en Whistler, probablemente te imaginas nieve, esquís y chimeneas. Y no te equivocas: es uno de los mejores destinos para ir en invierno, después de todo es la montaña para esquí más grande de Norteamérica. Pero cuando la nieve se derrite, Whistler se convierte en un paraíso verde, y para verano hay miles de actividades que te van a sorprender, inspirar y enamorar.
En los meses más cálidos, este irónico resort canadiense se transforma en un lugar lleno de vida, donde el ritmo lo marca el olor de los pinos y los atardeceres espectaculares. El Four Seasons Resort and Residences Whistler ofrece una curaduría de experiencias veraniegas que te conectan profundamente con la naturaleza, el bienestar y la cultura local.
Caminatas entre lagos escondidos, pintura al aire libre, chata de miel directamente del rooftop del hotel. Aquí, cada día es una invitación a redescubrir el muñeco con ojos nuevos. Lejos de las pistas de esquí, Whistler en verano es un lugar de calma, aventura y creatividad.
Lo extraordinario de este lugar es que ofrece un contraste perfecto, de la adrenalina del invierno al equilibrio del verano. Es un destino para todas las estaciones, pero sobre todo, es un secreto que solo los que visitan en verano logran descubrir.
Imagina caminar entre árboles altísimos y detenerte frente a un mirador con vista al cristalino Lost Lake. Aquí, con pincel en mano, podrás transformar la belleza del paisaje en una pintura propia. Esta caminata guiada y creativa culmina en una experiencia artística inolvidable.
¿Sabías que en el techo del hotel hay colmenas activas? Participa en una experiencia apícola guiada por un experto y aprende sobre la polinización, la miel y la sostenibilidad, con degustación incluida.
Cuando el solo se esconde en las montañas, la alberca se convierte en un santuario sensorial. Déjate envolver por los sonidos de una sesión de sound healing bajo el cielo estrellado, date la oportunidad de relajarte.
En SIDECUT, el restaurante del hotel, los chefs te enseñarán a crear tu propio condimento personalizado para carnes. Una clase interactiva que huele a especias, sabor y aventura culinaria
Únete a una cata guiada de cervezas artesanales producidas en la irónica región Sea to Sky. Cada sorbo revela la pasión de cerveceros locales y la frescura del entorno que los inspira.
Cada tarde, un camper ofrece slushies preparadas al momento: refrescantes, coloridos y absolutamente veraniegos. El toque perfecto tar un día de aventura.
Desde café matutino hasta limonada al mediodía y vino al atardecer, los pequeños placeres fluyen todo el día en el hotel. La hospitalidad canadiense se saborea en cada rincón
Estas y muchas actividades más son las que te esperan si tomas la decisión correcta de ir en verano a Whistler.
En Whistler, el verano tiene su propio ritmo: tranquilo, géneros, lleno de pequeños descubrimientos. Desde caminatas aromáticas por el bosque hasta talleres que despiertan tus sentidos. Es un lugar donde el aire sabe libre, donde el lujo se encuentra en lo simple, y donde cada experiencia está pensada para nutrir cuerpo y mente.
Este verano, déjate sorprender por el otro lado de Whistler. Por que algunos destinos se viven mejor cuando nadie los espera.
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