Presente en altares y en la memoria colectiva, el cempasúchil no solo pinta de naranja el Día de Muertos: también puede perfumar arroces, salsas y postres. Aquí el ABC para usarlo bien (y rico).
En Día de Muertos (1 y 2 de noviembre), el cempasúchil es “la flor de los muertos”: su color naranja y su aroma penetrante se usan para trazar caminos de pétalos desde la entrada hasta la ofrenda y guiar a las almas de regreso a casa; la tradición, con raíces prehispánicas que lo asocian al sol, también lo coloca en altares y panteones como símbolo de luz, vida y memoria.
TE PUEDE INTERESAR: Conchichis 2025: el pan con causa que regresa este octubre rosa
Cempōhualli (veinte) + xōchitl (flor) en náhuatl: “veinte flores” o “muchas flores”, aludiendo a su cabezuela llena de pétalos.
Científicamente Tagetes erecta, el cempasúchil es nativo de México y Mesoamérica, domesticado en la región y después expandido al mundo (de ahí el nombre inglés engañoso “African marigold”). La UNAM documenta su domesticación en Mesoamérica y su presencia histórica en fuentes coloniales; hoy sigue cultivándose en estados como Puebla, Tlaxcala, Hidalgo, Xochimilco y Milpa Alta en CDMX.
Centros hortícolas confirman su origen México–Guatemala y aclaran que el apodo “africano” es solo un nombre común.
Sí: los pétalos del cempasúchil (Tagetes erecta) son comestibles y se usan como colorante y saborizante; conviene usar flores de grado culinario y solo los pétalos, retirando la base blanquecina para evitar amargor.
Además, la flor es fuente industrial de luteína y zeaxantina (carotenoides) y se emplea como pigmento natural, por ejemplo en la avicultura para intensificar el color de la yema, un uso con larga historia en México.
Los pétalos aportan notas cítricas/florales, ligeramente especiadas, que funcionan como “azafrán mexicano” para dar color dorado y aroma sutil a arroces, cremas y postres.
No. Pericón (Tagetes lucida) es “tarragón mexicano”: hojas con aroma anisado, usado en atoles, caldos o para perfumar verduras. Es otra especie del mismo género, también mexicana, con usos culinarios distintos.
Más allá de la ofrenda, su cadena productiva activa economías locales; Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y CDMX concentran parte importante del cultivo, y la UNAM subraya su valor cultural y potencial industrial (pigmentos) frente al dominio de pigmentos importados.
Tip pro: al usar pétalos frescos, retira el receptáculo verde y la base pálida para evitar amargor; integra al final para preservar color y aroma.
El restaurante Yoshimi, en Hyatt Regency Mexico City, dedica su nuevo menú omakase al shabu-shabu
La edición 2026 reconoció cuatro maneras muy distintas de entender una buena noche: coctelería con…
Chablé Yucatán se llevó el máximo reconocimiento de la noche, acompañado por proyectos que destacaron…
Por primera vez, la Ciudad de México recibió una ceremonia que reunió a chefs, bartenders,…
Estrellas Michelin, grandes historias, pan recién horneado y tacos que cruzaron fronteras. Conoce a los…
Maximiliano Villegas, presentador de los Premios MexBest 2026, habla sobre su trayectoria en conducción, gastronomía…