En el verano donde México hace historia, RobeGrill y Fer Piña defienden el alma del futbol desde las brasas y el barrio.
Foto Rafa Salsa Palabras Daniel González
La elección de México como sede de la Copa del Mundo de 1970 fue fruto del llamado milagro económico que el país había protagonizado desde la década de los cuarenta y que había sido presentado en sociedad dos años antes con los Juegos Olímpicos de 1968, los del extraterrestre récord del mundo de Bob Beamon en el salto de longitud. Aquel Mundial, el mejor de los disputados hasta entonces, dejó una imagen de progreso y estabilidad, pero, sobre todas las cosas, confirmó un axioma: los mexicanos somos los mejores anfitriones del planeta. Fue la Copa del Mundo de la elevación de Pelé a héroe mitológico, la del jogo bonito, la de la introducción de las tarjetas amarillas y la del mejor partido de todos los tiempos, el que protagonizaron Brasil e Italia en las semifinales disputadas en el flamante, y brutalista, Estadio Azteca.
La elección de México como sede de la Copa del Mundo de 1986, en cambio, llegó por casualidad. Solo un año antes del partido inaugural, en medio de una profunda crisis social y económica, acuciada por el narcotráfico y los paramilitares, Colombia había rechazado su elección como país anfitrión, abriendo así una carrera por la organización en la que Estados Unidos y México, país finalmente elegido por FIFA, compitieron hasta el último minuto. Y México no defraudó.
Aquel fue el Mundial de Maradona contra los ingleses, el del gol del siglo en el Azteca y el del gol de Negrete para México, considerado como uno de los mejores de la historia de la competición. Los estadios de Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Irapuato y Querétaro acogieron la disputa de 52 partidos, entre ellos la final en el Estadio Azteca, el único que ha albergado dos finales.
El México de 2026 nada tiene que ver con el de hace 40 años. Convertido en una potencia turística, el país recibirá su tercer Mundial como el encargado de proteger el legado e historia del futbol frente a dos potencias incipientes, Estados Unidos y Canadá, en las que el deporte rey nunca ocupó portadas ni titulares. Solo se disputarán 13 partidos en suelo nacional –cinco en Ciudad de México, cuatro en Monterrey y cuatro en Guadalajara–, pero serán suficientes para mostrar al planeta porque es el destino más deseado del mundo.
Los datos corroboran las esperanzas. Según la Secretaría de Turismo, se espera la llegada de seis millones de turistas entre el 11 de junio y el 19 de julio, las fechas del Mundial, lo que supondrá una derrama económica que superará los 3,000 millones de dólares. Buena parte de ella recaerá sobre los sectores hotelero (a finales de mayo la ocupación era del 60 por ciento en las ciudades sede) y restaurantero. Será pues, una buena ocasión para los turistas de disfrutar de la gastronomía mexicana, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad según la Unesco y una de las más respetadas del mundo.
Sobre México como sede del Mundial, pero también sobre gastronomía, futbol y redes sociales conversamos en esta portada de mayo con Fer Piña y Roberto Morales, RobeGrill, dos perfiles y generaciones que esperan la Copa del Mundo con diferentes expectativas, pero con la misma ilusión.
FOTO RAFA SALSAS PALABRAS DANIEL RODRÍGUEZ EDITORA DIGITAL NATALIA CHÁVEZ EDITOR DE ARTE DAVID FLORES PRODUCCIÓN JESÚS MONTEALEGRE VIDEO GUSTAVO RODRÍGUEZ, MARIANA MARTÍNEZ ASISTENTE DE FOTO GENARO VILLARREAL EDICIÓN DE FOTO BENJAMÍN VÁZQUEZ ASISTENTES DE PRODUCCIÓN NATALIA VIVANCO Y RODOLFO TAMÉS ASISTENTE DE VIDEO IGNACIO AMAYA MAQUILLAJE LLUVIA LIRA (IDIP) PELO RHONA ARANDA VENUE UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA STYLING COORDINATOR NATALIA CHÁVEZ ROPA SALOMON, REEBOK, NIKE, HERMANOS KOUMORI, CARRERA, BOSS EDITORA GENERAL MEXBEST ISSA PLANCARTE
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