Durante el Mes Internacional de la Mujer, Masala y Maíz reúne a cocineras de México, Estados Unidos y Asia en una serie de experiencias gastronómicos.
Marzo es un momento clave para reflexionar sobre el papel de las mujeres en la gastronomía: desde cocineras tradicionales que resguardan técnicas ancestrales hasta chefs que reinterpretan sus raíces en restaurantes contemporáneos alrededor del mundo.
Para sumarse a esta conversación, Masala y Maíz presenta una serie de cenas y colaboraciones culinarias. Estas cenas reunirán a destacadas cocineras con visiones muy distintas de la cocina, pero quienes comparten un mismo hilo conductor: el territorio, la memoria y la comunidad.
El programa, que inició el 4 de marzo, continúa con tres cenas colaborativas más durante el mes. En estas cenas participarán chefs invitadas de distintas latitudes. Por ello, cada encuentro busca poner en diálogo ingredientes, tradiciones y experiencias personales. Estos elementos reflejan cómo la cocina también puede ser una plataforma para preservar culturas, contar historias y fortalecer redes entre mujeres.
La segunda cena colaborativa reunirá a tres chefs con miradas globales y profundamente personales: Heena Patel, del restaurante Besharam en San Francisco; la chef y antropóloga culinaria Claudette Zepeda; y Ji Hye Kim, chef de Miss Kim y Little Kim.
Patel es conocida por reinterpretar los sabores de Gujarat, en India, desde una perspectiva contemporánea, con especial atención al uso de masalas, mezclas de especias que funcionan como la columna vertebral de muchas cocinas del sur de Asia. Más que simples condimentos, estas combinaciones representan tradiciones familiares, territorios y memorias. Cada cocinera las adapta a su propio lenguaje culinario.
A su lado estará Claudette Zepeda, quien ha dedicado su trabajo a investigar y difundir la cocina regional mexicana. Por ello, explora la relación entre ingredientes, migración e identidad. Completa el trío Ji Hye Kim, reconocida por su trabajo de difusión de la cultura coreana. Lo hace a través de recetas inspiradas en la cocina budista y tradiciones antiguas. Además, las reinterpreta con ingredientes locales.
La cena consistirá en un menú degustación colaborativo de seis tiempos, con alternativas vegetarianas disponibles.
La serie continúa con dos cocineras que han hecho de la gastronomía una herramienta para hablar de identidad y justicia social.
Una de ellas es Cybille St. Aude-Tate, chef y autora haitiano-estadounidense, cofundadora de Honeysuckle en Filadelfia. Este restaurante explora la riqueza cultural de la diáspora negra a través de platos que conectan historia, migración y memoria.
Se suma también Mariela Camacho, fundadora de Comadre Panadería en Austin. Hija de inmigrantes mexicanos, Camacho ha construido su proyecto alrededor de la panadería artesanal, el uso de granos orgánicos y el reconocimiento del trabajo humano detrás de cada ingrediente. Además, recupera saberes tradicionales que con frecuencia han sido preservados por mujeres.
La última colaboración de la serie, será con la participación de dos chefs cuya cocina está profundamente marcada por historias de migración y resistencia cultural.
La chef Nite Yun, fundadora de Lunette en San Francisco, cocina a partir de su herencia camboyana. Nacida en un campo de refugiados después de que su familia huyera de Camboya, Yun utiliza la comida como una forma de reconectar con esa historia. Así, la comparte a través de los sabores de su infancia.
Junto a ella estará Reem Assil, chef y activista palestino-siria detrás de Reem’s California, una panadería árabe que busca construir comunidad a través del pan, los sabores del Medio Oriente y el encuentro alrededor de la mesa.
Todas las cenas colaborativas se realizarán a las 19:30 horas, con seating único en mesas comunales. El menú degustación de seis tiempos tiene un costo de $2,200 pesos por persona, e incluye trago de bienvenida y propina.
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Entre los platillos destaca el taco de charales endémicos del Lago de Pátzcuaro, que Rosalba adquiere a pescadores locales que utilizan redes sustentables. Los pequeños peces se limpian uno por uno y se doran en leña de pino antes de servirse con salsa de zarzamora.
Con corundas jaguakatas, hechas con maíz criollo nixtamalizado con ceniza de leña y un atapakua de raíz de chayote que honra la cocina purépecha, Rosalba remite a una práctica que ha sido transmitida durante generaciones por mujeres: el trabajo del maíz. Además, ellas han sido guardianas de técnicas como la nixtamalización y la preparación de masas.
El menú se completó con un atapakua de raíz de chayote, un guiso espeso tradicional de Michoacán que honra la profundidad de la cocina purépecha y su relación con los ingredientes del campo.
Más que una simple serie de cenas, el proyecto busca abrir un espacio para celebrar la diversidad de voces femeninas en la gastronomía. Por eso incluye a cocineras que preservan ingredientes como el maíz criollo y técnicas tradicionales. También reúne a chefs que exploran nuevas narrativas culinarias desde la migración, la memoria y el intercambio cultural.
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