Por Kelly Méndez
En la Central de Abastos de Oaxaca, entre el bullicio de los pasillos, los puestos de fruta y el ir y venir de cargadores, existe un espacio que se ha convertido en parada obligatoria para locales y visitantes: Las Memelas de Doña Vale. Con un comal encendido desde temprano, humo que perfuma el aire y una salsa de chile morita que ha alcanzado fama internacional, este pequeño puesto es testimonio de cómo la cocina popular sostiene la identidad gastronómica de México.
La memela es un platillo tradicional de Oaxaca, hecho con masa de maíz gruesa y flexible, que ha acompañado la vida cotidiana de la región durante generaciones. María del Carmen Vale Álvarez, mejor conocida como Doña Vale, lleva más de dos décadas preparando cada mañana estas delicias. Todos los días, de lunes a sábado, abre su puesto a las 7:00 de la mañana y lo cierra alrededor del mediodía, tras vender cientos de memelas. Su receta estrella es la salsa de chile morita, ahumada y picosa, que se ha convertido en el sello del lugar.
El menú incluye las memelas clásicas con manteca y quesillo, así como variaciones que combinan huevo frito, tasajo, costilla o el famoso “especial de Phil”, una mezcla de tasajo y huevo. Cada preparación se sirve caliente, acompañada de salsa y guarniciones frescas, haciendo que cada bocado sea una experiencia completa y auténtica. La combinación de tradición y sabor ha hecho que muchas de estas memelas sean consideradas imperdibles por locales y turistas.
La rutina de Doña Vale es sencilla pero contundente: memelas recién hechas, servidas en platos de plástico, mientras conversa con los clientes habituales y visitantes curiosos. La humildad del espacio sin más lujo que el calor del comal y el sabor de los ingredientes no ha sido impedimento para que figuras de la gastronomía mundial lleguen a probarlas. De hecho, su fama creció cuando apareció en la serie Street Food: Latin America de Netflix, donde se contó su historia de vida y su vínculo con la Central de Abastos.
Más allá de la pantalla, Doña Vale se ha convertido en un símbolo de la cocina oaxaqueña: auténtica, accesible y profundamente ligada a la comunidad. Su puesto funciona como un punto de encuentro donde locales y turistas convergen, compartiendo historias, risas y la pasión por la gastronomía. Su trabajo ha inspirado a otros puestos y memelerías de la ciudad, contribuyendo a mantener viva la tradición y a proyectarla hacia nuevas generaciones.
Visitarla es una experiencia que va más allá del paladar. Es mirar cómo, entre cazuelas y tortillas infladas, se cruzan historias de comerciantes, clientes habituales, turistas curiosos y gastrónomos que buscan en ese rincón de Oaxaca un sabor que no se encuentra en otro lado. Porque las memelas de Doña Vale no solo alimentan: conectan con la raíz de la cocina mexicana y muestran cómo, desde un comal, se puede conquistar al mundo.
Tip: Para disfrutarla, llega temprano y lleva efectivo, ya que el puesto no acepta tarjetas y la fila suele formarse antes del mediodía.
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