Vinos Mariatinto. Foto: Cortesía.
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Mariatinto nació en 2002 con una visión clara: crear un vino inspirado en la tradición del viejo mundo sin dejar atrás la alta cocina. El día de hoy, a veinte años de su fundación, su identidad se define por un ensamble distintivo elaborado en el Valle de Guadalupe, concebido para integrarse a las cartas de los mejores restaurantes del país, con una propuesta de gran calidad y, lo mejor de todo, a un precio accesible.
Detrás de cada etiqueta se encuentran el chef Guillermo González Beristaín y su socio Humberto Falcón. La primera añada surgió de la selección de veinticinco barricas, elegidas por su equilibrio y carácter, dando vida a un vino de nariz compleja y expresión elegante en boca, amable con el paladar y lo suficientemente versátil para acompañar distintos platillos sin imponerse sobre ellos.
Hay vinos que acompañan una comida y otros que acompañan momentos. Mariatinto pertenece a ese selecto grupo de vinos que acompañan momentos, más que platillos. Se trata de una serie de etiquetas creadas para, además de brindar, crear unión y hacer del tiempo compartido algo memorable. A lo largo del año, cada ocasión tiene su propio ritmo —y su propio vino.
Fresco, luminoso y de acidez vibrante. Su perfil frutal lo hace ideal para brindar con los amigos, por el amor, y lo que sea que te haga sentir mariposas en el estómago.
Con exuberancia aromática.Perfecto para conversaciones largas, sobremesas y comidas en grupo. Su versatilidad gastronómica lo hace funcionar con prácticamente cualquier menú sencillo para compartir.
Con los días más largos y calurosos, llegan los planes sin tanta formalidad. Piensa en picnics, comidas en la terraza y hangeos de fin de semana, terrazas. Aquí brillan los tintos más frescos y versátiles de Mariatinto, fáciles de servir, compartir y beber sin demasiadas reglas.
Si te gustan los vinos frescos: Sang Bleu Blanco. Notas de limón, toronja, manzanilla y té verde.
Su frescura acompaña muy bien platos ligeros, vegetales y mariscos.
Para gustos más festivos: Pet-Nat Sang Bleu. Con burbuja fina y la sensación floral.
Es perfecto para reuniones informales, comidas al sol y fines de semana relajados, es el espumoso no tradicional que quieres en tu reunión.
En esta temporada lo ideal son vinos ligeros, que puedan servirse ligeramente frescos y acompañen desde una parrillada hasta una tarde entre amigos. Son etiquetas pensadas para el brindis casual y las mesas relajadas.
¿Algo que nunca falla? Sang Bleu Rosado. Acidez vibrante y súper fresco.
Acompaña desde ensaladas hasta mariscos o comidas casuales. Es perfecto para terrazas, pool parties y momentos relajados.
Si quieres un vino ligero: Pet-Nat Sang Bleu. De burbuja ligera y fruta blanca.
Es divertido, espontáneo y ligero, cualidades asociadas a la energía del verano.
Para los expertos: SinBorder Blanco. Complejo y con mayor estructura.
Queda perfecto con platos más sustanciosos de verano (pescados grasos, pastas, cocina mediterránea). Sus notas de piña, manzana verde y mantequilla lo hacen redondo pero fresco. Ideal para cenas de verano que se sienten más sofisticadas.
Los árboles se pintan de amarillo y el clima invita a quedarse en casa. Es momento de sacar los vinos con mayor carácter. Piensa en pastas, guisos y recetas reconfortantes para acompañar esa sensación de hogar que define la temporada.
Para los fanáticos de los clásicos: Mariatinto (etiqueta clásica). Fruta roja y negra con especias. Su acidez refrescante y su tanino dulce acompañan platos de transición como pastas, estofados ligeros o carnes asadas. Es un vino que evoluciona bien en copa.
Para los curiosos del vino natural. Elaborado sin sulfitos y con perfil de frutos negros, especias y chocolate oscuro. Maridaje que raya en la perfección: cualquier platillo con hongos, hierbas, o hechos en cocción lenta. Es un vino con carácter y rusticidad elegante, perfecto para la temporada.
Llega el invierno y las celebraciones de fin de año. Es momento de preparar los manteles largos y ponerse en sintonía con la Navidad; las cenas que se extienden entre risas y sobremesa, y las etiquetas de mayor estructura de Mariatinto son la elección natural. Acompañan platillos festivos como: cortes al horno y recetas tradicionales, aportando calidez y profundidad.
La joya de la corona: M20. Potente e intenso, simboliza avance, crecimiento y orgullo. Ideal para momentos que marcan hitos: ascensos, proyectos culminados, cumpleaños importantes.
Si te gusta lo inesperado: Pet-Nat o Sang Bleu Blanco. Frescos, transmiten renovación y movimiento. Perfectos para logros que se sienten emocionantes o nuevos. Acompañan muy bien celebraciones espontáneas.
Una botella de Mariatinto funciona como un detalle que siempre se abre en el momento correcto: cenas de agradecimiento, visitas especiales o celebraciones personales. Elige una etiqueta de Mariatinto y seguramente tendrás una celebración memorable. Ojo, aquí te decimos los secretos para elegir la mejor.
M de Mariatinto: Un vino premium, con historia y reconocimiento. Es un regalo seguro y elegante, adecuado para ocasiones importantes y su complejidad lo convierte en un vino que siempre impresiona.
SinBorder Tinto: Con una narrativa inesperada que lo vuelve un detalle especial. Su estructura y notas complejas lo hacen un vino para personas que aprecian vinos con carácter. Comunica cuidado y gusto refinado al regalarlo.
Visita mariatinto.com para conocer y encontrar todas sus etiquetas.
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